SUBSECRETARIO DE DERECHOS HUMANOS REVINDICÓ LA MILITANCIA DE LOS CHICOS DE LA NOCHE DE LOS LÁPICES

El subsecretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Matías Moreno, reivindicó ayer «a los chicos de La Noche de los Lápices como militantes» y destacó que “la consigna ‘los Lápices siguen escribiendo’, hoy se transforma en una realidad que tiene que ver con el acceso a políticas públicas en los lugares donde hubo horror”.

En declaraciones a radio Provincia, el funcionario bonaerense anunció además la apertura de un Centro de Formación y Acceso a la Justicia en el Pozo de Banfield, en el marco de las actividades por los 45 años de “La Noche de los Lápices”.

Moreno explicó que “la actividad oficial de la provincia se va a realizar en el excentro de detención clandestina conocido como Pozo de Banfield donde estuvieron detenidos los jóvenes estudiantes secundarios.

«Ese centro desde 2006 pertenece a la Subsecretaría y está transformado en un espacio de memoria”, indicó y precisó que “allí vamos a anunciar la apertura del Programa Fines, de un Curso de Formación Laboral y de un Centro de Acceso a la Justicia»

En ese marco, evaluó que «esta consigna que pintamos durante tanto tiempo de ‘Los Lápices siguen escribiendo’ hoy se transforma en una realidad que tiene que ver con el acceso de políticas públicas en los lugares donde hubo horror”.

Moreno recordó que “la posibilidad de llegar a la verdad fue a partir del año 2004, cuando el ex presidente Néstor Kirchner asumió la demanda histórica de los organismos de Derechos Humanos y anuló las leyes de impunidad”.

Agregó que “está claro que los chicos y las chicas de los lápices no sólo peleaban por el boleto secundario sino que también querían cambiar la realidad y formaban parte de un grupo más grande.

Moreno sostuvo que «está claro que la víctima de la dictadura fue la sociedad toda porque ese 24 de marzo del 76 vino a inaugurar un programa económico que dejó fuera a dos tercios de la población. Por eso, nosotros reivindicamos a los chicos de la noche de los lápices como militantes».